"Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor mas grande que dar la vida por los amigos." (Jn 15, 12-13)
El Señor nos invita a seguir adelante en la tarea de evangelizar, teniendo por seguro que somos sus amigos y que "Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?"(Rom 8, 31)
Hagamos hincapié en el lema de este año "Amigos de Jesús y servidores para la comunión" y pidamos para que, realizar esta tarea junto a nuestros amigos, nos acerque más Cristo.
Un saludo a todas las instituciones de la pastoral, y que pasen un ¡muy felíz día del Amigo!
Equipo de Pastoral de la Juventud
P.D: Los invitamos a compartir un vídeo de un gran amigo nuestro:
“La ausencia de Dios provoca un enorme vacío”
ENTREVISTA A LA MEDICA CUBANA DISIDENTE. -AUTOR: PATRICIO DOWNES
Hilda Molina, la mujer que pudo superar las trabas y reencontrarse aquí con su familia tras 15 años de separación, habla de su vuelta a la fe.
Hilda Molina, la mujer que pudo superar las trabas y reencontrarse aquí con su familia tras 15 años de separación, habla de su vuelta a la fe.
"Retorné a Dios de la mano de un angel; nací en la fe católica, me alejé de la Iglesia y volví de la mano de mi madre”, contó la médica cubana Hilda Molina, quien llegó a Buenos Aires, para reunirse con su familia, tras 15 años de infructuosos pedidos de permiso para salir del país, presentados al gobierno de la isla.(...)
(...) A los 66 años, esta médica especializada en neurocirugía, destacada militante de la Revolución Cubana que la premió y eligió diputada, pudo por fin reunirse en Buenos Aires con su único hijo Roberto Quiñones, médico como ella.
Su salida de Cuba fue apoyada por el Vaticano. Detrás de la utilería del escenario político, late el corazón de una mujer que volvió a su fe y lo relata de una manera encantadora y a la vez emocionante.(...)
(...)“Nací en cuna católica, en especial de una madre católica, pero de esos católicos que pasan por la vida prodigando el bien solamente”, relató la médica que llegó a ser amiga de Fidel Castro, “no su mujer” aclara, y a fundar y presidir el Centro de Restauración Neurológica (CIREN), desde 1989 a 1994. Ese año dejó el CIREN, el PC y su banca en la Asamblea Nacional.(...)
“Me gradué de bachiller con las monjas del Colegio Teresiano y en esa misma institución obtuve una beca para estudiar medicina en EEUU y España, pero coincide que triunfa el proceso político que aun gobierna Cuba. Y bueno, yo confié en su prédica y a medida que me adentraba, me iba alejando de la fe. Mi madre sufrió muchísimo, ¡cómo no!, pero ella es de esas personas muy tolerantes, fiel al Evangelio. Y mi madre se propuso que yo retornara a la práctica religiosa. Porque en el fondo de mi alma, nunca dejé de creer en Dios.(...)"
(...) El vacío que siente un ser humano que ha conocido a Dios y se aleja de El por cualquier razón, es un vacío tan negro, que uno no encuentra qué es lo que le pasa. Y siente que nunca llega a tener la paz que todo ser humano necesita.(...)
Esperamos sus comentarios.
Saludos!
(...) A los 66 años, esta médica especializada en neurocirugía, destacada militante de la Revolución Cubana que la premió y eligió diputada, pudo por fin reunirse en Buenos Aires con su único hijo Roberto Quiñones, médico como ella.
Su salida de Cuba fue apoyada por el Vaticano. Detrás de la utilería del escenario político, late el corazón de una mujer que volvió a su fe y lo relata de una manera encantadora y a la vez emocionante.(...)
(...)“Nací en cuna católica, en especial de una madre católica, pero de esos católicos que pasan por la vida prodigando el bien solamente”, relató la médica que llegó a ser amiga de Fidel Castro, “no su mujer” aclara, y a fundar y presidir el Centro de Restauración Neurológica (CIREN), desde 1989 a 1994. Ese año dejó el CIREN, el PC y su banca en la Asamblea Nacional.(...)
“Me gradué de bachiller con las monjas del Colegio Teresiano y en esa misma institución obtuve una beca para estudiar medicina en EEUU y España, pero coincide que triunfa el proceso político que aun gobierna Cuba. Y bueno, yo confié en su prédica y a medida que me adentraba, me iba alejando de la fe. Mi madre sufrió muchísimo, ¡cómo no!, pero ella es de esas personas muy tolerantes, fiel al Evangelio. Y mi madre se propuso que yo retornara a la práctica religiosa. Porque en el fondo de mi alma, nunca dejé de creer en Dios.(...)"
(...) El vacío que siente un ser humano que ha conocido a Dios y se aleja de El por cualquier razón, es un vacío tan negro, que uno no encuentra qué es lo que le pasa. Y siente que nunca llega a tener la paz que todo ser humano necesita.(...)
Te invitamos a leer la nota completa en: http://www.valoresreligiosos.com.ar/
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